Generación Alternativa
El FOMECU recomienda la entrevista "El destape sexual: la otra revolución mexicana" realizada a Guillermo Tovar y de Teresa y publicada en la revista Generación Alternativa no. 80
El destape sexual: la otra revolución mexicana
Entrevista con
Guillermo Tovar y de Teresa
Guillermo Tovar y de Teresa, el erudito presidente del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México, no sólo apasionado estudioso del arte novohispano, además de aguerrido defensor del Centro Histórico, también se aventura a plantear una hipótesis de lo que podría ser una vertiente del underground en el primer cuadro capitalino en las postrimerías revolucionarias se gestó una segunda revolución sexual en la noche de la capital mexicana, un atrevimiento inédito de mujeres mostrando su cuerpo “más de la cuenta” en los míticos cabarets de los años veinte.
Aquí rescatamos fragmentos de una conversación celebrada en el recibidor de la casa del cronista, entre retratos familiares, libros y muebles antigüos, en donde so sólo se habla de cabarets, tiples y la “otra revolución de la noche” sino también de drogas, pulque y del “underground”.
“Yo diría que la revolución mexicana trajo consigo un cambio de costumbres definitivo. Por ejemplo, el norte mexicano se dejó caer sobre la capital (es decir las huestes villistas de sonorenses y sinaloenses) trayendo la presencia de una serie de personajes que venían del combate. Se creó el famoso “Sonora-Sinaloa” que era una especie de club de militares aguerridos, quienes al salir de ahí se iban a los teatros del centro (todos los teatros estaba en el centro), en donde había las tiples que eran todo conjunto de personalidades femeninas que ya habían comenzado a manifestar un cierto atrevimiento, coquetería un mostrar el cuerpo más de la cuenta, en la época porfiriana. Con la presencia de los militares de la Revolución esta estalla y se exacerba. Surgen personajes de una celebridad tremenda como María Conesa, Lupe Rivas Cacho, Celia Montealban, Mimí Derva, etc. Quienes actuaban en teatros de revista.
“En la posrevolución la tónica cambió porque del Chin Chun Chan de 1904 a No es lo mismo las calles del General Prim que las primas del General Calles hay un abismo impresionante. Es decir, se empezaron a montar números cada vez más atrevidos.
Considero que se produjo lo que podríamos llamar una revolución paralela a la revolución armada, “la otra revolución”, que fue sexual. La Ciudad de México se llenó de pequeños cabarets y estudios fotográficos donde empezaron a distribuirse fotografías atrevidísimas. Tenían un repertorio tan vasto que iba de la pornografía de una mujer desnuda masturbándose, una pareja ya metida en ciertas posturas excedidas, hasta casos de género en donde aparecían personajes que estaban creando escenas casi cómicas. Creo que se produce una revolución de la liberación de las costumbres porque la gente que venía del norte a la capital acabó excediendo la vida de la propia capital que ya de por sí era perversa, pero a lo victoriano, todo por debajo del agua. Por ejemplo, la homosexualidad estaba muy controlada y era una elite, como se demostró con el famoso baile de “los 41”.
Es el baile que se volvió famoso porque encontraron a un familiar de Porfirio Díaz
Sí, y a un montón de gente, entre ellos el famoso Antonio Gutiérrez Palacios quién copiló un libro sobre la muerte con cantidad de escritores de la época. En el baile se reunieron una serie de personajes convocados por Antonio Adalí. Todos eran homosexuales y se vestían de mujeres, eran travestis, a uno le llamaban Toña La Maromera.
El punto es que todo eso ocurría detrás de un biombo, de manera subrepticia. Todo este estalla cuando se cae el orden anterior. La liberación sexual que se produjo en México durante los años veinte tempranos no se volvió a reproducir sino quizá hasta esta época. La manera en que poco a poco el sistema fue creando una serie de barreras y desinhibiendo una serie de manifestaciones lleva a que en los setenta y sesenta se produzca un auténtico proceso de moralización sobre todo a partir del 68 y de Avándaro; todo se prohíbe.
Eventualmente aparecen publicaciones pornográficas como la revista Caballero pero no pasaban de ser bastante ingenuas. La época fuerte que desconocemos y no hemos explorado fue cuando se dio una especie de proliferación de manifestaciones de vida subterránea, precisamente en la década de los veinte, después de la revolución. Tan es así que esto escandaliza cada vez más a los católicos. Porque el empeño de los revolucionarios era no solamente mantener el sentido laico de la vida mexicana sino la liberación de costumbres. Tengamos en cuenta que después de la Primera Guerra en Europa, de la Revolución Rusa y, obviamente, de la Revolución Mexicana, el textil del vestuario de fines de siglo, el de aquellas señoras que portaban vestidos monstruosos, gigantescos que consumían muchísimo material, fue a dar a los uniformes de los soldados. Cuando termina la Guerra las mujeres tienen que optar por ropas ligeras y se cortan el pelo y se vuelven las pelonas famosas de los años veinte muy atractivos, muy lascivos.
¿Qué nos puede decir de ese mito de la noche en San Juan de Letrán?
Todo eso es postrevolucionario, a partir de la década de los veinte en gran escenario de esta transformación en México es lo que ahora llamamos el Centro Histórico, la vieja ciudad. Empiezan a abundar las carpas que eran tremendamente atrevidas, pero conforme va pasando el tiempo van disminuyendo su carga, vamos a decir “ofensiva de las buenas costumbres”. La carpa original en los años veinte tuvo un atrevimiento inconcebible, ya no digamos lo que va a convertirse más tarde en el burlesque, que no es más que una parodia de lo que fue la otra liberación que venía de Francia desde mediados del 19, de tiempos de Napoleón Tercero, que se origina en el Can-Can. Ese mundo de la tiples y todo esto se constituye en un abierto desafío a la moral pública, pero es producto de la Revolución.
¿En qué momento se pierde la magia de esta avenida?
Le cambian el nombre pero además le cambian la fisionomía. Era una avenida estrecha y luego la hacen muy amplia. En ese momento la vida nocturna era muy intensa; en los años veinte y treinta. Un ejemplo de esto puede ser la película Santa, nos da una idea de cómo en la revolución o la post revolución toma un tema que venía del porfirismo, de un hombre hiperconservador que era Federico Gamboa. Gamboa fue huertista y sin embargo se atreve a escribir una novela sobre la vida en un prostíbulo, es una especie de emulación del mundo francés dramatúrgico y literario de la segunda mitad del siglo XIX, de los bajos fondos. En otras variantes te topas con el caso de Julio Ruelas que tiene un contenido profundamente erótico en muchas de sus obras, pero erótico vinculado a cierto elemento de perversión, con la muerte. Hay todo un mundo en donde el núcleo que conforma el grupo más libertario de la vida en la capital tiene su mayor actividad y fue en esa época que esta cero estudiada. Con trabajos tenemos una que otra publicación como “Al filo del agua” de Salvador Novo, que nos da una idea, pero no se han hecho realmente estudios, ni trabaja, ni novelas que hablen de ese momento, trabajos, ni novelas que hablen de ese momento, es un tema inédito. Por ejemplo, cuando ves el cine mudo y películas como “El puño de hierro” de 1927 y ves el tema de la drogadicción en ese periodo en México, te das cuenta de que había un problema muy serio. Tengamos en cuenta que en México, a diferencia de Estados Unidos, el alcohol se permite. Esto genera una dinámica distinta a la norteamericana durante todo ese periodo, el que aquí se permite evita que haya violencia aunque haya más borrachos. En Estados Unidos provoca todo un fenómeno de crimen organizado y en ese sentido no se pueda comparar con lo que pasó aquí. Pero sí te puedo decir que en esa década inmediata a la Revolución hubo una manifestación libertaria, no sólo de la marihuana sino de las actitudes y de los modos de ser.
¿Cómo ves el efecto de eso en el mundo contemporáneo?
Los pequeños barrios que estaban en los alrededores de la vieja ciudad, en donde ya existía esa prostitución desde antiguo. En la época de Maximiliano se hace un registro de las prostitutas de la Ciudad de México y aparece la fotografía de cada una de ellas, incluso vienen sus datos. Revisar los expedientes de lo que fue el Hospital de la Mujer te puede dar una idea de la actividad en el sentido de que a través de la patología podemos conocer los casos que fueron víctimas de enfermedades y nos podemos formar una idea de la intensa y activa vida de la prostitución de la Ciudad de México. El origen de esas franjas y de esos circuitos son los barrios que están próximos pero que en las nuevas vialidades fueron siendo el nuevo espacio para que eso se manifestara. Lo que quiero decir es que esto que estamos viviendo no es nuevo, siempre ha sucedido, en unas épocas lo tapan y en otras épocas se manifiesta.
¿Qué pasa con las restricciones de la noche que vivimos ahora?
Tienen que ver más con temas de seguridad e incluso de identidad personal que de moral. Ahora el problema no es tanto que se quiera reprimir o moralizar, si no que estamos llenos de asaltantes y de locos. Entonces yo pienso que muchas medidas tienen que ver con la seguridad de las personas porque llevar vida nocturna en México es jugársela, en una ciudad tan violenta y expuesta al crimen y agresiones de esa naturaleza.










