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Entrega INAH bienes de Solís

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Uno de los problemas que se presenta de manera frecuente en el arte y la cultura de nuestro país, es la ambigua situación sobre los servicios médicos y el incumplimiento de los deseos del trabajador tras su fallecimiento. Debemos recordar la falta de transparecia que acompañó la terrible pérdida del curador Priamo Lozada, caracterizada por la opacidad de los procesos y el provecho de quienes utilizan la degracia para posicionar proyectos.

Consideramos importante dar seguimiento a noticias como ésta,  ya que involucra a todos los trabajadores de la cultura. FOMECU

Caramelos, un par de rosas marchitas, un paraguas, pañuelos Kleenex y aspirinas, entre muchos otros artículos personales del fallecido arqueólogo Felipe Solís que permanecían en sus oficinas del Museo Nacional de Antropología (MNA), salieron ayer de las cajas de cartón donde el INAH los guardó y fueron entregados a los familiares, en un acto que se prolongó 12 horas, por la cantidad de objetos reunidos... y aún no termina.
Cuadros de pintores mexicanos como José García
Ocejo y Nicolás Moreno, una escultura de Mona Lisa en cera, recuerdos de sus viajes por el extranjero y réplicas prehispánicas figuraban
entre las propiedades del investigador, almacenadas tras su muerte en más de cien de cajas, suficientes para llenar un clóset de piso a techo y ocupar todavía parte de una habitación contigua a la dirección y otros espacios del MNA, recinto que dirigió del 2000 al 2009.Además
de discos, películas y revistas había, sobre todo, y en cantidad apabullante, libros de Mesoamérica y su historia: una biblioteca con
unos 5 mil títulos con algunas ediciones únicas que revelaron a Solís como un "caza-volúmenes", capaz de interesarse por prácticamente
cualquier tema relacionado con el mundo precolombino, desde la condición de las mujeres hasta el sentido del cuerpo o el arte plumario.El
INAH entregó los objetos a Ofelia Hurtado, sobrina del arqueólogo,nombrada por un juez albacea provisional para resguardar los bienes de
su tío, que murió intestado el 23 de abril.De este modo comenzó a solucionarse un conflicto que llevó al abogado de los familiares, Raúl Espínola, a presentar una denuncia de hechos en la Procuraduría General de la República (PGR) contra las autoridades del organismo, mientras Hurtado se quejó ante la Secretaría de la Función Pública (SFP). Para el INAH no era suficiente que la sobrina reclamara
las pertenencias con un poder notarial que le dio la madre de Solís, como lo hizo el pasado mes. Por su parte los familiares y su
representante legal protestaron porque al morir intestado, el arqueólogo no dejó a ningún heredero acreditado jurídicamente.Las cosas se solucionaron cuando Hurtado obtuvo, el pasado 26 de junio, el nombramiento de albacea provisional por parte del juzgado séptimo de lo
familiar."Por eso se entregaron hasta ahora los bienes y no antes. En este momento es cuando se presenta la persona que acreditó ser el albacea provisional con un documento expedido por el juez", explicó Socorro Villarreal, coordinadora de Asuntos Jurídicos del INAH.Por su parte Espínola indicó que tanto la denuncia ante la PGR como la queja ante la SFP quedarán sin efecto porque se notificará a las
autoridades que se ha subsanado la omisión del INAH.

Pero el abogado advirtió que todavía no concluye el proceso, pues la institución no ha mostrado el acta que firmó el arqueólogo cuando
asumió las riendas del museo, documento que permitirá definir cuáles son pertenencias del instituto y cuáles otras pueden ser propiedad de
Solís.

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