Una realidad la Ley de Cultura del Estado de Sinaloa
El Pleno Legislativo aprobó el dictamen de la iniciativa del Ejecutivo del Estado sobre la Ley de Cultura del Estado de Sinaloa, que tiene como objetivo garantizar el derecho fundamental de acceso a la cultura; definir los principios generales que deben regir la política cultural; establecer las bases para la estructuración del Sistema Estatal de Cultura.
También, determinar los lineamientos para que las autoridades competentes en materia cultural ejerzan sus atribuciones; fijar los mecanismos de apoyo para la creación, fomento, promoción, difusión e investigación de la cultura; establecer la organización y funcionamiento del Instituto Sinaloense de la Cultura.
En el cuerpo del dictamen, se menciona que la estructura, funcionamiento y atribuciones con que cuenta DIFOCUR, deben ser rediseñadas para responder ala dinámica cultural que se vive en el estado; que DIFOCUR ha cumplido un cumplido un ciclo muy importante en las tareas de fomento, promoción e investigación de la cultura regional«»; iniciativa que busca definir los principios generales que deberán regir la política cultural en el estado, consagrando el derecho fundamental del acceso a la cultura y garantizando la libertad de creación y circulación de los productos culturales.
Igualmente, el establecimiento del Sistema Estatal de Cultura y la conversión de DIFOCUR en Instituto Sinaloense de Cultura –Sinaloa es uno de los dos estados del país, que sigue manteniendo una Dirección como la instancia encargada de la promoción y el fomento cultural-.
Además, destaca la un capítulo especial encaminado a garantizar la protección, conservación, recuperación, restauración, difusión, investigación enriquecimiento del patrimonio cultural e histórico del estado, para tal caso, se crean el Catálogo y el Registro del Patrimonio Cultural e Histórico.
La Ley de Cultura del Estado de Sinaloa contiene Doce Capítulos que engloban sesenta y un artículos, así como Diez Transitorios, en el que destaca el Tercero: “Para todos los efectos a que hubiere lugar, el Instituto Sinaloense de la Cultura sustituye a la Dirección de Investigación y Fomento de la Cultura Regional (DIFOCUR). Por tanto, el Instituto se convierte en patrón sustituto y reconoce los derechos de antigüedad y condiciones de trabajo de los empleados de DIFOCUR; de igual manera, los bienes muebles e inmuebles con que actualmente cuenta DIFOCUR, pasarán a formar de este Decreto, mediante el proceso de entrega recepción correspondiente”.
Previa a su aprobación, el dictamen generó la discusión en lo general. Así, el Diputado Crecenciano Espericueta –Partido Nueva Alianza-, destacó los tres objetivos del documento: reconocimiento del derecho de acceso a la cultura, la creación del Instituto Sinaloense de la Cultura, y, un régimen jurídico de protección del Patrimonio Cultural e Histórico de Sinaloa.
Enseguida, el Diputado Juan Manuel Figueroa Fuentes, al reconocer lo positivo del dictamen, “desde esa tribuna hago un llamado al gobierno del estado y a las autoridades de cultura para desarrollar un programa cultural de emergencia que se lance a fondo a nuestras comunidades para rescatar viejas experiencias que dejaron honda huella en nuestros pueblos y que en momentos críticos de nuestra sociedad como los que ahora vivimos fueron valiosos instrumentos para enfrentar esas crisis”.
También propuso modificar los artículos transitorios para no esperar los noventa días planteados en el dictamen, para elaborar el Programa Estatal de Cultura, sino que se asuma y/o modifique, el ya existente ”a menos que se reconozca que esa política y ese programa, hasta ahora son inexistentes, en un sexenio que va de salida”.
Por su parte, la Diputada Graciela Domínguez Nava –PRD-, diría que la iniciativa requería de modificaciones sustanciales, “como lo expresaron distintas voces de ciudadanos interesados en el tema y de especialistas en la materia que acudieron al foro de consulta en Mazatlán, y que no fueron tomados en cuenta –en la elaboración del dictamen-; más que una Ley de Cultura, lo que se nos quiere imponer en el mejor de los casos, es una ley orgánica del Instituto Sinaloense de Cultura que se crea para sustituir a DIFOCUR”.
“Más allá de lo extenso de la ley –prosiguió-, en realidad lo que se pondrá en práctica es el funcionamiento del Instituto y lo que se pretende normar para la preservación del patrimonio cultural e histórico del estado, seguramente quedará en letra muerta, tal como lo han advertido especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia”.
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